15 nov. 2010

Sirenas


Las sirenas son mujeres-pez de gran belleza y con una preciosa voz.
Cuenta la leyenda que en el pasado eran seres humanos, pero fueron convertidas en pez pos poderes desconocidos.
La parte superior de su cuerpo es una hermosa mujer de piel como seda y tono bronceado y de cabellos verdosos o azulados similar a las algas. Su parte inferior es las de un pez con escamas verdes- plateadas.



Sus formas son parecidas a la de los seres humanos con mismo peso y altura. Aunque las sirenas suelen vivir unos 150 años.
Su alimentación se basa en algas, plancton y peces pequeños. Para respiar bajo el agua usan las escamas de su parte de pez, que les permiten estar varios dias bajo el agua sin neesidad de salir a la superficie.
Los machos son conocidos como Tritones. La sociedad de estos seres es fuertemente patriarcal. Sus poblados están instalados en acantilados y arrecifes. Están construidos con corales y conchas marinas. Les gusta habitar en paz y armonía con su entorno.
Suelen salir a la superficie y tumbarse sobre rocas a entonar sus cantos.
El canto de la sirena es muy dulce y melodioso. Muchos marineros han encontrado la muerte al escuchar este canto tan sugerente.
A Occidente llegaron de la mano de Ulises. El protagonista de La Odisea se hizo atar al mástil de su barco para poder oír la dulce melodía que embriagaba a los marineros y les conducía al naufragio. Él fue el único mortal que gracias a las advertencias de Circe logró oír el más bello de los cantos y vivió para contarlo. Homero introdujo así en la cuna greco-latina a las sirenas, personajes míticos que existen en todas las culturas.
En la Edad Media estos personajes míticos se fusionaron con las nereidas, las cincuenta hijas de Nereo y Doris. Cada una tenía el nombre del color que el mar adquiere en circunstancias concretas. Así Talia era la tonalidad verde, Cimodecea, la ondulación de las olas, Glaucea, el color azul... En principio, estos seres eran mujeres normales, pero los motivos marinos han hecho que poco a poco la tradición fuera confundiéndolas con las sirenas.
Hasta en los mapas del Renacimiento podía leerse la frase "Hic sunt sirenae" (Aquí están las sirenas) escrita en medio de las áreas destinadas a los océanos. El hombre que surcó el Atlántico, Cristóbal Colón, también asegura que él y sus hombres las vieron, aunque no tan bellas como cuentan las historias. Muchas crónicas de reyes refieren la existencia de sirenas capturadas y ya cercanos nuestros días navegantes y exploradores relatan encuentros con mujeres marinas, como una que apareció en la Antártida en 1823 u otra en las Bahamas en 1869. La primera tenía los cabellos verdes, la segunda, azules. Sin ir más lejos, en Liérganes, municipio español, existió un hombre-pez, y circulan rumores de otro ser de estas características en el río Ebro.

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